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No es posible entender la historia de Galicia sin sus emigrantes que gracias a su esfuerzo posibilitaron el desarrollo de esta tierra a nivel educativo, económico y empresarial a través de la fundación de escuelas, empresas, bancos, hospitales y tantas y tantas cosas que perduran bien visibles en el paisaje, en el alma e en la economía de nuestra tierra. Pero la huella de la emigración non solo es importante en Galicia, sino también fuera de ella. Un buen ejemplo son esos centros gallegos que eternizan orgullosamente el nombre de la parroquia, de la bisbarra o de la tierra.
Hoy, a toda esa rica herencia la llamamos “galeguidade”. Un sentimiento que alienta a cada gallego esparcido por el mundo y que lo une irrenunciablemente a los gallegos de la Tierra. Un espíritu que nos identifica a todos como pertenecientes a una cultura común, a un modo específico de ver e interpretar el mundo, y que se expresa en una lengua propia en la que tantos personajes nuestros crearon prodigiosas obras que destacan la presencia gallega en la cultura universal como algo nuestro, propio, específico y de fuerte personalidad.
El Centro Social Cultural y Deportivo de Bolos Valle Miñor es un buen ejemplo de esta afirmación ya que el próximo día 21 de agosto celebrará, ni más ni menos, que el sesenta aniversario de su fundación, que en 1947 promovieron emigrantes oriundos de Baiona, Gondomar y Nigrán. Un evento que celebramos desde la Diputación Provincial desde donde felicitamos a todos los asociados que lo integran por la celebración de este feliz acontecimiento. Finalmente, quiero recordar que la Diputación Provincial de Pontevedra está especialmente sensibilizada con la población emigrante pontevedresa y dedica gran parte de sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida de los emigrantes retornados puesto que hoy en día Galicia dejó de ser un país de emigración para convertirse en receptor de inmigrantes y emigrantes retornados. En definitiva, desde la institución no cesamos en nuestro trabajo de conquerir para los gallegos de un lado y del otro del mar, para todos vosotros, un país más justo, más culto, más próspero y mejor. |